NOS MUDAMOS A WORDPRESS
Recuerden que nos mudamos a www.rumoresalarmantes.wordpress.com
Contiene la segunda temporada de la Novela on Line "Las Vacaciones de Restelli"
Recuerden que nos mudamos a www.rumoresalarmantes.wordpress.com
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Al ambiente que se respira en estos días dentro de la conflictiva Redacción de Rumores Alarmantes se lo podría calificar de tranquilo y solo fue alterado por una extraña visita que nos dejó a todos muy sorprendidos.
Como ustedes saben, a la Redacción continúan llegando primicias y rumores tanto a la casilla de mail como a nuestra dirección postal. Pero también los acerca la gente personalmente. Y justamente de este modo fue que recibimos hace unos días un rumor fascinante alcanzado hasta nuestras puertas por un indio.
Así como lo leen. Un humilde indio de las pocas reservas indígenas que quedan en el sudoeste de Argentina llegó hasta la Redacción de Rumores Alarmantes para contarnos que su tribu descubrió la droga más poderosa, increíble y reveladora del mundo a la cual bautizaron La Vuelahuasca. El indio traía una caja en las manos, lo quisieron ayudar pero aclaró que era liviana como “boleadora de merengues”.
Inmediatamente fue recibido con la mayor cortesía por todos los integrantes de la Redacción en la coqueta oficina de reuniones. El indio quiso ser el último en entrar para dejar la puerta abierta y decir “Total, yo vivo en carpa” y ganarse el cariño de todos con esos comentarios.
Acto seguido se sentó en el suelo con las piernas cruzadas.
Luego se presentó simpáticamente diciendo que él era de la reserva y enseguida aclaró “imagínese lo que son los titulares”. Todo el mundo rompió en risas.
De un modo muy desenvuelto lo segundo que aclaró el indio que nos quedáramos tranquilos porque no venía a hacer un malón y continuó riéndose a las carcajadas como diez minutos.
De inmediato generó la simpatía de varios que volvieron a sonreír con esta humorada destinada a distender y quebrar las barreras entre el indio perseguido y el hombre blanco.
Después alzó la palma de la mano y dijo “Jai” antes de volver a las risotadas y aclarar “mirá si los indios habláramos así, que pelotudos…” y continuó con su risa.
Luego preguntó, con cara de picarón, si los carteles también prohibían fumar “la pipa de la paz”. Le contestaron que si quería lo podía hacer, pero el indio aclaró que él no fumaba, que era solo para saber.
Más tarde dijo que para firmar el contrato por los derechos de esta nueva droga no iba a pedir lapicera “Porque siempre traigo una pluma” remató casi gritando entre carcajadas.
El sentido del humor del indio ya empezaba a molestar en la Redacción.
Para cortar un poco el clima festivo que traía le pidieron que por favor contara los efectos tan fabulosos que generaba esta nueva droga llamada La Vuelahuasca.
El indio se puso serio: “¿Saben cual es el colmo de un indio?”
“No” le respondimos todos creyendo que hablaría de la dura realidad de los indígenas en el país.
“Vivir en la calle Colón” gritó el indio y se empezó a reír tanto que casi se atraganta y estuvo tosiendo como tres minutos con los ojos llenos de lágrimas.
Para este entonces ya muchos estaban muy enojados con el indio y alguien deslizó por lo bajo la idea de “cristianizarlo de nuevo”
Como el indio notó que el público ya no estaba muy contento con sus ocurrencias, decidió ir al grano, abrir la caja, y extraer de ella un montón de cubitos parecidos a los cubitos para hacer caldo de sopa pero de color rojo.
“¿Saben por qué los indios fumamos cuando jugamos al truco?”
La insólita pregunta desconcertó a todos.
“No” respondí yo, y todos me miraron con fastidio.
“Porque nos pasamos la señas con humo” y estalló nuevamente en una risa sonora y contagiosa que duró varios minutos mientras repetía y repetía el final del chiste cada vez con menos voz entre las carcajadas sin aire “porque - nos pasamos - las señas - con humo ¡que hijos de puta!” y la cara se lo ponía colorada de tanto reírse tanto como un loco.
Uno de mis compañeros que siempre había hablado bien de los indios fue el primero en tirarle una patada a la cara, que le pasó cerca, y lo tuvieron que parar entre varios ya que se sentía defraudado por haberlos defendido tanto ahora que los conocía de cerca.
El indio ni se enteró porque justo había apoyado la oreja contra el suelo para luego decir casi riéndose antes de hablar: “está pasando el subte, ahhhhh mirá que tenía oído el vago”.
El clima de odio contra el indio era tan marcado que ya a nadie le importaba saber nada acerca de la Nueva Droga Asombrosa que había traído y algunos lo querían colgar.
Obviamente el indio se dio cuenta que la situación ya era insostenible por lo tanto dejó de reírse, se puso de pie, tomó en sus manos uno de los cubitos rojos de la caja y preguntó:
“¿Saben por qué los indios nos pintamos la cara? “
Varios de mis compañeros se abalanzaron furiosos hacia él sin querer saber la respuesta, entonces el indio se llevó el cubito rojo a la boca e instantáneamente desapareció ante nuestra vista.
Todos nos quedamos atónitos viendo el sitio vacío donde hasta recién había estado el indio con sus bromas y sus carcajadas.
Un instante después y desde algún lugar se oyó la voz del indio nuevamente diciendo:
“Nos pintamos porque vamos a salir ahhhhhhhh no eran muy putos los indios… “ y luego su risa contagiosa se fue haciendo cada vez más lejana hasta desaparecer.
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Etiquetas: La Redacción
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Por fin he regresado al trabajo tras presenciar el excelente show de Zambayonny en La Trastienda como telonero del genial Tangalanga. Sé que apenas han sido cuatro días de ausencia, pero ya estaba extrañando demasiado a mis compañeros de trabajo con sus ocurrencias y sus bromas, pese a los disgustos que les doy, pero bueno, uno a los amigos no los elije.
Para empezar Abril con una mejor relación les traje a todos unos alfajorcitos que compré de pasada en Balcarce, pero no los pude ni probar porque se los devoraron sin decirme una palabra durante el “Desayuno Privado” que todos comparten menos yo, a las diez en punto de cada mañana para “conversar sobre la empresa” según me aclararon una vez que quise entrar a desayunar con ellos. Desde entonces desayuno solo entre los ficheros escuchando la radio.
Antes que eso, cuando recién había entrado a la Redacción tras mi ausencia, me encontré con un papelito que decía: “Desalojar este escritorio antes de las siete treinta en punto”. Miré el reloj apurado y comprobé que todavía quedaban treinta segundos, por lo tanto me apresuré a alejarme de él desesperadamente y momentos después observé como estallaba en mil pedazos.
Me volaron el escritorio.
El Rumor Alarmante que hoy les presento lo estoy redactando desde el suelo y a mano. Tengo la panza fría y muchos me han pateado al caminar porque dicen que estoy en el medio del paso. Recién una de las secretarias pasó apurada y me clavó el taco aguja de su zapato adentro de la oreja. Ahora de ese lado no escucho nada, pero los compañeros que me hicieron los primeros auxilios me dijeron que me tengo que introducir café caliente en el oído para que se me limpie todo. Estoy esperando a que hierva y todos permanecen atentos mirándome.
INSÓLITA TEORÍA SOBRE EL AMOR Y EL DESAMOR
Según la Licenciada Britos, hay dos preguntas que todas las ex parejas deberían responderse sí o sí, no importa cómo haya terminado la relación, ya que esa respuesta ayudaría a sus integrantes a comprenderse a sí mismos y de ese modo a empezar las nuevas relaciones con más eficacia.
Las preguntas son:
1_ ¿Cómo, cuándo o por qué te enamoraste de mí?
2_ ¿Cómo, cuándo o por qué te desenamoraste de mí?
Lo que propone la prestigiosa Licenciada es que todo el mundo llame a sus ex parejas y les realicen estas preguntas. Al mismo tiempo se solicita buena predisposición y sinceridad brutal a la hora de responder.
Con estos datos, por más tremendos que sean, se acabará por comprender la situación de un modo claro y brutal, algo de vital importancia para todos, ya que ayudaría a no cometer los mismos errores, pero al mismo tiempo a hacer hincapié en los aciertos.
Del archivo investigativo de Britos, extraemos a continuación algunos ejemplos ilustrativos de esta teoría puesta en práctica por la facultativa y su “Grupo de Acción”.
Caso 1
Analía le responde a Luís: “Me enamoré de vos el día que te vi haciendo la cola en el boliche vestido con una camisa igual a la que tenía mi papá recientemente fallecido. Y me desenamoré de vos, un domingo que estábamos viendo televisión e hiciste un comentario horrible sobre un niño pobre.”
Caso 2
Martín le responde a Carolina: “Me enamoré de vos el día que hicimos el amor en la cama de tus viejos porque se habían ido de vacaciones. Y me desenamoré de vos el día que te encontré fornicando con el chapista de enfrente también en la cama de tus viejos.”
Caso 3
María le responde a Carlos: “Me enamoré de vos en el momento exacto que bajaste a cargar nafta y volviste con un chocolate de regalo para mí. Y me desenamoré de vos cuando te empezaste a quedar pelado y cada mañana estaba la cama llena de pelos.”
Caso 4
Adolfo le responde a Lidia: “Me enamoré de vos porque fuiste la única mina que me había dado bola porque hasta entonces solo me masturbaba todo el día con revistas porno. Y no me desenamoré nunca jamás de vos, aprovecho para pedirte que vuelvas conmigo, Lidia, siempre te quise, y no he vuelto a tocar a una mujer, solo a las de las revistas, pero esas no cuentan, Lidia, te amo, no me cortes…”
Caso 5
Rocío le responde a Adrián: “Me enamoré de vos porque había tomado Peyote y me desenamoré de vos cuando se me pasó el efecto.”
Caso 6
Guadalupe le responde a Juan Cruz: “Me enamoré de vos porque eras lindo, simpático e inteligente. Y me desenamoré de vos porque cogías mal y poco.”
Caso 7
Adolfo la llama a Lidia para seguir respondiéndole: “Volvé Lidia, dejate de joder, prometo portarme mejor, ya basta de cosas raras, te voy a respetar, dale, vení, vení esta noche y te la doy, dale.., ¿Lidia? ¿Cortaste carajo?”
Caso 8
Lucía le responde a Joaquín: “Me enamoré de vos porque nos gustaban las mismas películas, las mismas comidas, la misma música, las mismas salidas… Y me desenamoré de vos porque nos gustaban las mismas películas, las mismas comidas, la misma música, las mismas salidas…”
Caso 9
Marisa le responde a Gabriel: “Me enamoré de vos porque me dabas todo lo que yo te pedía, siempre me hacías caso en todo y me dejabas decidir a mí. Y me desenamoré de vos porque eras un dominado de mierda.”
Caso 10
Adolfo llama a Lidia otra vez: “Hola, ¿Lidia? ¿A qué no sabés quién soy? ¿Eh? Lidia… Lidia, ¿Me cortaste o estás pensando en silencio? ¡Lidia! ¡Lidia!”
Caso 11
Oscar le responde a Susana: “Me enamoré de vos porque tenías un culo hermoso y tetas firmes y grandes. Me desenamoré de vos porque engordaste como una cerda.”
Caso 12
Adolfo insiste (fingiendo un poco la voz): “Hola, te llamo desde telefónica por un desperfecto en la línea, Lidia… perdón, señora… Bueno, sí, soy yo, ¿Y qué? ¡Lidia no me cortes! ¡Te amo! ¡Lidia!”
Caso 13
Adolfo: “Soy yo otra vez, no me cortes, Lidia. Dejame decirte una sola cosa. Te perdono. Si, en serio, te perdono... ¿Qué? ¿Cómo qué te perdono? Te perdono todo, boluda, te perdono lo que quieras. ¡Lidia! ¡Desagradecida de mierda!”
Caso 14
Adolfo: “¡Hola Lidia! ¿No? ¿Quién habla? ¿Quién? ¿Qué Pirulo? ¿Cómo? ¡Ah que boca sucia, la puta que te parió…! ¡Lidia! Dame con Lidia…”
Caso 15
Adolfo: “Hola, che, recién me atendió Pirulo… ¿Quién es? ¿Qué Pirulo?... Lidia vos también con ese chiste guarango! ¡No me cortes que me estoy gastando una fortuna!”
Caso 16
Adolfo (con fingida voz de mujer): “Hola, te hablo desde Cosmética Hernández, usted se ha ganado un set de belleza, me podría dar con la señora de la casa por favor… ¿No? ¿Pirulo sos vos? ¡Pirulo dame con Lidia!”
Caso 17
Adolfo (haciendo que llora): “Pirulo, dame con Lidia, pasó algo muy malo con la madre de ella… ¿Qué? ¿Qué la vieja de mierda está ahí? ¡Pero siempre en el medio la puta madre!”
Caso 18
Adolfo (con voz agonizante): “Pirulo me estoy muriendo, en serio, en serio, dame con Lidia que me quiero despedir… ¿Hola? ¿Lidia? ¡Doña Nélida deme con su hija! ¿Para qué mierda agarra el teléfono si no es para usted? ¡Señora no me corte! ¡Señora no se ría! ¡Y vos tampoco Pirulo que te estoy escuchando, che! ¡Denme con Lidia!”
Caso 19
Adolfo (con voz robótica): Esto es una grabación, el señor Adolfo se ha suicidado por amor… no sientas culpa, Lidia, aunque fue culpa tuya, claro… y de Pirulo eh, ¿Qué pasa? ¿No me cree? ¡Me pegué un tiro por amor, mierda! ¡Lidia no te rías vos también, carajo!”
Caso 20
Adolfo: “Lidia te hablo desde el cielo, ya soy un angelito que vuela siempre cerca de ti para protegerte… ¿Qué son esos gemidos? ¡Pirulo soltala! “
La Agrupación Maestros en el Desierto, por primera vez se mostró de acuerdo con esta revolucionaria teoría expuesta por la Licenciada Britos e invitó a todo el mundo a que llame a sus ex parejas para hacerles estas preguntas y así aprender de los errores. Finalmente respondió con una de sus típicas frases oscuras y certeras.
“El amor es el prejuicio de los cobardes”
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Etiquetas: La Licenciada Britos
Les cuento que a modo de festejo me estoy yendo de viaje esta noche con mi gran amigo Zambayonny para asistir a su presentación como telonero del Dr. Tangalanga.
Para los interesados les comento que el evento será este viernes en la Trastienda, calle Balcarce 460 de la Capital Federal a las 20:45 hs y la entrada es de 20 pesos.
Como excusa en la Redacción les dije que iba a cubrir una guerra, por lo tanto a la vuelta tendré que presentar un diario de trinchera creíble.
Zamba estará tocando durante media hora antes de la presentación de Tanga y allá nos encontraremos a brindar con los presentes.
Un gran abrazo a los seguidores de Rumores Alarmantes y a los de Zambayonny.
Escrito por Karmelo Restelli 4 comentarios
Etiquetas: La Redacción
Lo primero que hicimos fue cambiar los dólares por pesos y luego recorrimos la ciudad haciendo largas colas burocráticas en los distintos centros de atención al público de las empresas que me había cortado los servicios.
Morresi puso en práctica un extraño método para colarse en las largas filas, que según sus propias palabras había hecho furor durante su juventud cuando lo realizaba con el apogeo de sus poderes; sin embargo en este caso no funcionó y una señora mayor le dio un castañazo.
De todos modos ganamos tres o cuatro lugares.
Pese al inconveniente, Marito le seguía preguntando a todo el mundo por la calle “Pasaje sin Flores”, pero nadie la conocía.
- No puede ser, botija, no hay un solo porteño que conozca la calle donde vive mi hija.
Ya bastante pasado el mediodía terminamos con casi todos los trámites menos con los del gas, que según nos dijeron tardarían tres meses en volver a colocarlo. Decidimos almorzar, pizzas agua mineral y whisky, en un local sobre la peatonal Lavalle pero en una de las mesas de la vereda, por pedido de Morresi, que así les iba preguntando a todas las personas que pasaban por ahí sobre la calle de su hija. A lo último se lo veía bastante decepcionado por lo tanto paraba a la gente, me miraba a mí, y me decía:
- Preguntale vos, Karmelito.
La mayoría de los transeúntes se mostraban algo desconfiados con esta situación, incluyendo al policía que se nos acercó para enterarse qué era lo que estábamos haciendo con las personas que pasaban. Morresi se puso de pié y le explicó absolutamente todo, salvo lo de los extraterrestres y lo de sus poderes. En un momento se volvió hacia mí y me confesó al oído que tenía ganas de robarle la gorra, le dije que no con la cabeza y se fastidió. El policía, cabo Marione, lo quiso ayudar a encontrar la calle y preguntó por su radio a la central policíaca si alguien conocía esa dirección. Fue entonces que oímos la primera respuesta afirmativa sobre el misterio.
- Pasaje sin Flores es una mula, Marione ¿Fuiste a ver al joyero judío?
- Comprendido, gracias. – y cortó
Morresi y yo nos lo quedamos mirando hasta que el cabo Marione explicó.
- Esa calle no existe, es una mula, significa que se usa como un código, pero que no es real
- Ah – dije yo – es como el 555 de los teléfonos de las películas
El policía me miró sorprendido.
- ¿Qué película?
- De muchas… no sé – le respondí
El uniformado se mordió el labio inferior y continuó hablando con Morresi sin llevarme más el apunte.
- Yo en su lugar iría a preguntar al correo, seguramente allá tengan alguna idea.- concluyó.
Morresi le agradeció sinceramente, le dijo que iríamos al Correo Central, pero antes de dejarlo ir le preguntó si le podía hacer una confesión delicada con todo cariño.
El policía se mostró muy abierto a la pregunta, y entonces el Superhéroe mirándole la chapa con desprecio le confesó:
- Odio a la policía, todos los uniformados me dan mucha pena y además me parecen pobres tipos… ¿Me entendés? te lo digo con el corazón en la mano, Marione, pobres tipos.
Morresi tenía cierta facilidad para generar amigos.
El cabo se lo quedó mirando a los ojos y ambos se congelaron sin pestañar, hasta que finalmente el Superhéroe rompió el silencio con una carcajada cómplice, entonces el policía se empezó a reír también un poco desconcertado y finalmente se despidió con una palmada cariñosa en la espalda de Morresi.
Mientras el policía se alejaba, el Superhéroe le pegó el grito sin dejar de reírse.
- Te lo dije en serio, muñeco, te lo dije en serio.
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Los ahorros correspondían a la parte que me había tocado muchos años atrás por la venta de “La Casa de R
estelli”, aquella panadería familiar que había dejado de funcionar inexplicablemente con la muerte de mi padre. Yo me había prometido no usarlos para otra cosa que no fuera para recuperar ese lugar y montar nuevamente el negocio, sin embargo la promesa se fue rompiendo a golpes de martillo y cortafierros.
Mientras tomábamos mate y yo contaba el dinero, Morresi revisaba una y otra vez la guía de calles de la ciudad de Buenos Aires buscando el “Pasaje sin Flores” que era la dirección que tenía como remitente la última carta que había mandado su hija.
- ¿Podés creer que no existe, Karmelo? – me dijo alarmado – me clavaría un whisky.
- Buscala como “Flores” coma “Pasaje sin” – le respondí distraído.
El Superhéroe sonrió aliviado y se dispuso nuevamente a la búsqueda infructuosa durante algunos segundos pero tampoco aparecía de ese modo.
- El mate de whisky es lo más feo que probé en mi vida – me respondió en su mundo.
Al rato le cambié el mate por la guía y me puse a buscar al Pasaje sin Flores nuevamente. Morresi quería mirar, pese a que recién lo había intentando, quería mirar, por lo tanto metía la cabeza entre mis ojos y las hojas dificultándome la visión.
- ¿Querés buscarla de nuevo, Mario? – le pregunté tranquilamente
- No, no, no, buscá vos que vivís en Buenos Aires. – respondió enseguida pero se quedó mirando y tuve que hacer algunos esfuerzos para reanudar la búsqueda.
- No, no está – le dije cerrando la guía – pero no te preocupes, debe ser una de esas calles nuevas, la guía tiene como cuatro años ya, ahora cuando bajamos le preguntamos al portero que dice que conoce la ciudad como nadie.
Acto seguido terminamos de tomar mate, nos dimos unas duchas y emprendimos una larga recorrida por la burocracia de la ciudad tratando de que me regresaran los servicios públicos.
Antes de salir del edificio encontramos al malvado encargado apoyado displicentemente en la entrada del inmueble con una franela sucia en la mano y diciéndole algo muy bajito en el oído a una piba que pasaba.
- ¡Atento Portero Carajo! – le gritó Morresi desde lejos y el hombre casi se cae para adelante por el susto. – el Superhéroe se reía a carcajadas y a medida que se acercaba a él el encargado se alejaba en dirección al cordón de la vereda. - ¡Que cagazo te pegaste, papito!
El portero, que siempre había sido una muy mala persona con todos los habitantes del edificio, lo miraba a Morresi con temor. Era muy raro ver asustado a ese hombre, pero evidentemente había algo en el Superhéroe que lo vencía inexplicablemente. Ocurría como en esas relaciones en las que uno de los dos le gana de mano al otro para elegir los papeles para siempre.
Por supuesto Marito lo sabía perfectamente y se aprovechaba de la situación.
Con una corta carrera lo alcanzó casi llegando a la calle y le dio un abrazo tan fuerte que se alcanzó a oír el quejido ahogado del encargado que me miraba incrédulo mientras Morresi le decía.
- Nosotros vamos a ser grandes amigos, portero… es más, hoy te voy a traer un regalito muy jodido del centro. ¿Cómo te llamás?
- Quiroga – respondió Quiroga mientras Morresi le daba un ruidoso beso en la mejilla y lo soltaba.
- ¡Quiroga! Yo tenía un amigo puto que se llamaba Quiroga, y le decíamos “Quiroga el Sobador” – y le dio una palmada en la espalda que sonó a vacío. – ¿No será vos no? ¿A vos te dicen Quiroga el Sobador? – preguntó Morresi con gesto de preocupación.
- No, señor, a mí me dicen Tito
- ¡Ah! Menos mal, carajo… Bueno, yo no te voy a decir Tito, yo te voy a decir Soba… ¡Soba! ¿Sabés por qué?
- Por Quiroga el Sobador – respondió el portero en un hilo de voz
- ¡Muy bien! ¡Que inteligente, carajo! Yo cuando sea grande quiero ser como vos… bueno, acá el Karmelo me contó que vos decís que conocés Buenos Aires mejor que nadie ¿Es cierto eso?
Quiroga me miró con enojo por haberle revelado eso a Morresi. Yo me encogí de hombros.
- Bueno, más o menos, la conozco como todo el mundo… - respondió tartamudeado Quiroga
- ¡Ajá! Bueno, a ver decime: ¿Conocés la calle Pasaje sin Flores?
El portero hizo memoria como nunca en su vida pero se le notaba que tenía miedo de decir que no.
- Ehhh, bueno, en este momento no, no sé… no la recuerdo…
- ¿Cómo carajo? – le espetó Morresi avanzando hacia él
Quiroga levantó un poco los brazos como para defenderse de un posible golpe mientras retrocedía explicando.
- Me parece que esa calle no existe, yo trabajé muchos años de vendedor y no la oí nombrar nunca, no es mi culpa que esa calle no exista. Karmelo dígale que no le miento, si me pregunta por alguna otra yo le digo hasta cómo llegar, si quieren los llevo, pero Pasaje sin Flores no existe, se lo juro por dios.
Morresi me miró confundido, luego lo volvió a mirar a Quiroga y mientras le acomodaba el flequillo le dijo que no se preocupara, que igual le iba a traer un regalito muy jodido del centro. Y dicho esto nos fuimos.
- ¿Sabés una cosa Karmelo?
- ¿Qué Marito?
- Este hijo de puta me cae bien.
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Etiquetas: Las Vacaciones de Restelli
Bueno el Rumor Alarmante que presentamos hoy es una investigación de nuestra propia Redacción (pueden rastrearlo con videos como “Loose Change 911” y “911 Mysteries ” o con Algunas preguntas interesantes) y habla sobre cómo Estados Unidos se provocó a sí mismo los atentados del 11 de Septiembre de 2001. Como ya es habitual, queríamos ser uno de los primeros sitios en ofrecer esta versión de la que tanto se hablará próximamente.
- Nadie puede explicar cómo es que las Torres se derrumban a velocidad de caída libre como si no tuviera pisos debajo que retrasen la caída.
- Un mes después seguía ardiendo el acero siete pisos debajo de la planta baja.
- Los aviones de línea fueron reemplazados por otros llenos de explosivos y eran teledirigidos por la CIA desde el Edificio 7 (de 47 pisos), el mismo que se derrumbó por un pequeño incendio algunas horas después que las Torres Gemelas, borrando pruebas de esta maniobra y también de varios casos de fraude en Wall Street.
- Solo tres edificios en la historia se derrumbaron por incendios: El edificio 7 y las Torres gemelas, todo ocurrió el 11 de septiembre de 2001.
- Las acciones de las dos compañías aéreas involucradas sufrieron extraños y ventajosos movimientos la semana previa a los ataques.
- Los sismógrafos, las grabaciones de los bomberos y varios civiles hablan de explosiones previas a los choques de los aviones y de los derrumbes.
- Nunca hallaron las cajas negras, ni restos más mayores a un metro de diámetro. Todo fue pulverizado menos el pasaporte de uno de los terroristas que fue encontrado intacto.
- Una empresa de Israel con sede en las Torres fue avisada una hora antes de los ataques, al igual que varios funcionarios con vuelos previstos para ese día.
- Son falsas todas las comunicaciones realizadas a través de celulares desde los aviones por pasajeros y azafatas ya que es imposible comunicarse desde esa altura según cientos de pruebas.
- Contra el Pentágono estalló un misil y no un avión, las cámaras de seguridad del Sheraton y de una estación de servicio lo muestran perfectamente pero la CIA retiene las cintas desde entonces sin querer mostrarlas.
- No hallaron restos de pasajeros, ni tampoco las cajas negras.
- Las escasas piezas encontradas en el lugar no correspondían al avión que supuestamente se había estrellado.
- El vuelo 93 nunca cayó en Pittsburg, solo eran restos de otros aviones, sin fuego ni humo, diseminados sin cadáveres ni cajas negras.
- Los aviones reales con los pasajeros fueron derribados sobre el mar por los Cazas de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en algunos casos y en otros los pasajeros fueron trasladados a pie con rumbo desconocido hasta el día de hoy.
La Agrupación Maestros en el Desierto respondió a este Rumor, como lo hace habitualmente, con una de sus típicas frases cerradas y certeras.
“No alcanza con no creer para que algo sea mentira”
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Etiquetas: La Redacción
Lo que ocurre cuando uno regresa a su casa después de mantenerla cerrada durante más de un año, es muy infrecuente. Lo primero que sorprende es que las llaves coincidan con las cerraduras y abran las puertas. Lo segundo es que las cosas cotidianas quedaron suspendidas como jugando a la mancha congelada con el tiempo.
Cuando se encuentran ciudades arrasadas por repentinas erupciones de volcanes u otros males súbitos, se suelen hallar algunas tazas sobre la mesa puestas sin ningún cuidado y para siempre como una última acción intrascendente.
Lo mismo ocurre con las últimas palabras de la vida; se dice cualquier cosa sin saber que no se dirá más nada.
Yo a mi regreso encontré una camisa tendida en la cocina, un plato y dos cubiertos para lavar, la guía telefónica abierta y el jabón caído en el lavamanos, era como si me estuvieran esperando para seguir, era como si creyeran que recién me había ido.
Había pasado más de un año y sin embargo todo me aguardaba en su mismo sitio para continuar como si nada y sin saber que yo ya no era el mismo que recién había calentado café.
El portero se sorprendió mucho al verme, dijo más en serio que en broma: “acá decían que te habían matado a palos, Karmelo… debés un año de expensas, te cortaron la luz, el gas, el teléfono y el cable. Correte que estoy baldeando” Morresi se le acercó mucho, pisando delicadamente el piso mojado y corriendo un poco el balde con el pié, luego le tomó cariñosamente la pera al portero entre dos dedos y mientras lo observaba con mucha atención le dijo: “Tenés cara de soldado romano gay”
El portero, de notorio perfil griego, retrocedió con el lampazo en las manos y se chocó con la mesita donde hacía guardia leyendo el diario.
Sin detenerme en presentaciones tomé mi llave de repuesto de su casilla de seguridad y nos metimos en el ascensor con Morresi quien recordó entre risas, durante los doce pisos, nuestros imposibles días en aquellos absurdos ascensores de los Azules.
El olor a encerrado nunca es más fuerte que el “olor a casa”.
Las boletas acumuladas bajo la puerta eran la alfombra de presentación del tiempo transcurrido. Mientras yo abría las ventanas de par en par, el Superhéroe las fue juntando y colocando sobre la mesa, entre ellas había una carta de la editorial dónde me explicaban por qué rechazan la última novela que había escrito. La leí sin el menor interés. Luego me puse a buscar el martillo y el cortafierro.
Morresi me miraba algo perplejo mientras calentaba agua en una pava sobre mi viejo calentador de Boy Scout y preparaba mate.
- ¿Tenés termo, botija?
- Si, fijate abajo entre las botellas, Mario
El Superhéroe lo encontró enseguida y mientras colocaba la bombilla meticulosamente en un costado de la yerba prolija me preguntó algo ilusionado si tenía torta. Le dije que no, que recién llegaba de viaje. “Me imaginé, botija” respondió decepcionado y luego la emprendió con una pequeña anécdota, de esas que solía contar en cuanto tenía algún tiempo muerto.
- Una vez, a un amigo de mi viejo, hace una punta de años… se le cayó el termo y se le rompió sin que él se diera cuenta… mirá si habrá sido pelotudo. Y siguió tomando… mate con vidrio molido, les convidaba a todos y le decían “¡Que buenos mates Don Corzo!”. Mirá cómo es la gente. Murieron siete personas. Desde entonces le huyo a las rondas largas. Tres como máximo.
No supe bien que decirle.
- ¡Encontré el martillo!
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Etiquetas: Las Vacaciones de Restelli
Este lunes después de dos largos meses regresaron de sus vacaciones todos mis compañeros. Los recibí a las siete treinta de la mañana con música de carnaval, papelitos, sus muñecos en sus sitios de trabajo sosteniendo una carta de amistad para cada uno y un chocolate de bienvenida.
Lo tomaron a mal.
No me saludó ninguno. Llegaban tostados, con lentes negros y de mal humor. Apagaron la música de un manotazo. El único regalo que me trajeron fue un pescado podrido dentro de una caja de alfajores vacía, con una tarjeta que decía: “Karmelo, encontramos en la arena a un pariente tuyo y te lo trajimos”.
Acto seguido les pareció de muy mal gusto sus réplicas en muñecos (alguien sugirió que tenía que ver con la magia negra) entonces los apilaron en la terraza del edificio y los quemaron junto con las cartas que no alcanzaron a leer mientras aullaban como lobos.
Se comieron los chocolates de bienvenida.
El humo de la quema se veía de lejos. Luego me llamaron los jefes y me dijeron que habían decidido retirarme las vacaciones que me correspondían, argumentando que este año debíamos todos esforzarnos el doble para que La Redacción saliera a flote. “Además usted todavía está de vacaciones” me dijeron sarcásticamente cuando ya me iba de la oficina.
A la salida todos me miraban con un gesto que mezclaba la burla y el enfado mientras se intercambiaban regalos y fotos entre risas y anécdotas increíbles que se contaban bajito para que yo no las escuchase.
Me senté en mi escritorio y me puse a trabajar en silencio.
El Rumor Alarmante que hoy nos compete lo ha enviado la señorita Britos, Licenciada en Psicología y excelente colaboradora de nuestra incansable Redacción.
Según este informe, cada uno puede saber qué fue en sus otras vidas solo respondiendo a un sencillo cuestionario, psicológicamente preparado para tal fin. Puede ocurrir que se sienta identificado con varios puntos, no se preocupe, eso significa que usted tuvo varias vidas pasadas y cada respuesta le corresponde a cada una de ellas.
SEPA QUÉ FUE USTED EN SU VIDA PASADA (Responda con valentía y sinceridad)
- Si sus amigos le pusieron un apodo de niños y ahora le da vergüenza que sus nuevos círculos se enteren de cómo lo llamaban antes, usted en su otra vida trabajó en un circo limpiando los desperdicios del elefante y murió de cólera a los treinta años sin haber sido feliz ni una sola vez.
- Si usted nunca viajó más de 100 kilómetros a dedo, entonces en su otra vida usted fue una prostituta enferma que subía y bajaba de los camiones practicándole sexo oral a los choferes que llevaban una semana viajando para poder darle de comer a sus hijos pequeños que la esperaban llorando en la banquina.
- Si cuando duerme tiende a girar hacia el lado de su pareja dejando mucho espacio en su lado de la cama, usted en su otra vida fue un torturador feroz que masacraba a sus víctimas con sumo placer hasta que en un descuido se rebanó una mano con su propia hacha muriendo de gangrena a los pocas semanas, mientras en sus últimos días de agonía los fantasmas de sus muertos lo enloquecieron con gritos y apariciones.
- Si se suele olvidar las fechas importantes, por ejemplo los cumpleaños de sus amigos o los mesarios con su pareja, entonces en su otra vida usted fue un perro al que sus dueños abandonaron a la intemperie cuando era cachorrito y creció en la calle a los golpes hasta que lo ahogaron en la perrera.
- Si cada vez que tiene alguna dolencia enseguida piensa que se trata de una enfermedad terminal, entonces usted en su otra vida fue una persona poderosa al que sus allegados traicionaron para quedarse con sus pertenencias envenenándolo con cianuro en la comida.
- Si le da miedo la oscuridad y suele revisar debajo de la cama y detrás de la cortina del baño para que no haya nadie, usted en su otra vida fue una persona común y corriente que pasó desapercibida para el resto de la humanidad, que tuvo una existencia intrascendente y que su único logro (si es que pudo) habrá sido procrear.
- Si usted tiene a propósito su reloj adelantado unos minutos para “llegar a tiempo”, entonces usted en su otra vida fue una persona egoísta y materialista que se escondía bajo una apariencia amable y honrada.
- Si usted tiene algunas neurosis como por ejemplo pisar las baldosas de un color específico o cosas similares, usted no tuvo vidas pasadas, todavía es muy nuevito en esto y le van a pasar cosas malas hasta que se curta.
La Agrupación Maestros en el Desierto que mantiene una abierta polémica con la Licenciada Britos por absolutamente todo lo que ella diga, han respondido a este informe con una de sus típicas frases oscuras y certeras.
“El que vive construyendo tiene miedo de habitar”
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Durante casi todo el trayecto Morresi se la pasó conversando y fumando con los choferes, yo aproveché para dormir
utilizando los dos asientos, sin embargo el continuo movimiento del colectivo me provocaba algunos mareos y ya se me hizo imposible conciliar el sueño. Decidí entonces ir a buscar un poco de café y preguntarle al Superhéroe si también quería un vasito, pero al acercarme a la cabina de conducción del colectivo lo encontré a Morresi sentado al frente del volante y a los dos choferes fumando muertos de risa y tomando mate a un costado.
- ¿Sabés cuánto hace que no manejaba, botija? ¡Veinte años! Y pensar que nunca me quisieron dar el carnet… - inmediatamente comprendí el origen de los movimientos bruscos que me habían provocado los mareos. Morresi estaba feliz. - estos bichos se manejan solos… ¡Mirá! – Morresi soltó el volante para alcanzar el termo y el mate - ¡Mirá Karmelo! Sin manos… ¡Ja! Éstos tienen una dirección hidráulica de la gran puta, si no tenés que doblar podés ir sin manos hasta el fin del mundo ¿Querés un mate?
Le saqué de las manos el termo y el mate lo más pronto que pude y le pedí que por favor se concentrara en el camino mientras miraba a los choferes con extrañeza sin poder comprender cómo es que le habían dado el volante a un loco desconocido.
- Ah, pará que te los presento – dijo Morresi dándose vuelta hacia mí y casi levantándose de su asiento, apoyando todo su peso sobre el acelerador del colectivo que trepó bruscamente de velocidad – Sosa y Carabelli, dos choferes de los que ya no quedan.
Sosa y Carabelli agradecieron los cumplidos con unas palmadas en la espalda del Superhéroe y me extendieron la mano casi emocionados.
- Encantado – les respondí sin poder quitar los ojos de la ruta mientras les daba la mano con cierta perplejidad. Morresi se había acomodado nuevamente en su asiento y apoyaba todo su pecho contra el volante manejando con los hombros.
- ¡Cómo te cansa la ruta, botija! Menos mal que podés descansar, casi te diría que de noche te podés dormir un rato. – Los choferes se reían de todo lo que decía el Superhéroe - ¡Sosa! ¡Sosa! contale a Karmelo cuando te cogiste a la gorda entre las valijas abajo del asiento de su marido y con el colectivo andando – todos se comenzaron a reír y el colectivo mordió un poco la banquina.
- Te morís, Karmelo – me dijo Sosa – es así como te lo dice Morresi – y encima estábamos drogados porque veníamos del norte… ¿te acordás Carabelli?
El otro chofer se mordió el labio inferior, levantó las cejas y asintió con la cabeza.
- Que tiempos la puta madre… - respondió como añorando – nos pegábamos unos viajes con el té de coca que nos olvidábamos de a dónde íbamos…
Morresi interrumpió.
- ¡Ja! ¡Sosa! ¡Sosa! – Morresi gritaba porque estaba pasando a un camión en una curva y el ruido del motor del colectivo exigido al límite no lo dejaba oír bien – contale cuando iban para Comodoro y terminaron en Mendoza… que risa, que hijos de puta que son ustedes dos, carajo.
Sosa se empezó a reír tanto que se le volcó el mate encima de la camisa blanca, así que se la sacó y la metió en un balde lleno de agua que tenían ahí.
- Pero la puta madre, che, siempre lo mismo con estas camisas blancas… preguntá entre los pasajeros si hay alguna que sepa lavar.
Carabelli también se sacó su camisa muerto de risa y dijo:
- Pará, pará, ahora que estamos en cuero podemos decir que es el nuevo uniforme de la empresa ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! mejor preguntá si hay alguna que haga masajes.
Morresi sin pensarlo se sacó el pulóver, que se le atascó en la cara durante unos segundos, y luego se quitó también la remera hasta quedar en cuero.
- Karmelo sacate la ropa vos también, que parecés una azafata.
En ese instante se oyó la voz de una señora mayor que se había asomado a la cabina atraída por los volantazos, los gritos, el humo y las risas.
- ¿Cuánto falta para llegar a Buenos Aires?
Morresi se dio vuelta lentamente hacia ella, descuidando la ruta por completo, y en el más serio de los tonos le respondió con serenidad.
- Señora, este colectivo está secuestrado y vamos al carnaval de Río. ¿Te gustan los garotos?
Todos se empezaron a reír hasta las lágrimas, Morresi se levantó y le dio un abrazo a la señora.
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Es una suerte que febrero sea un mes más corto que los demás, ya que de ese modo falta menos para que mis compañeros regresen de sus vacaciones y todo vuelva a la normalidad.
Sin embargo, al mismo tiempo, me preocupa no tener aún definido de qué modo los voy a recibir. La idea que más me atrae es la de organizar una fiesta sorpresa ese lunes a las siete de la mañana cuando atraviesen la puerta para emprender con energías renovadas a sus labores de siempre, aunque por otra parte corro el riesgo de que crean que la verdadera razón de la fiesta sea el comienzo de mis vacaciones, ya que este año me tocó la primera quincena de marzo. En fin, lo iré definiendo en la última semana, por ahora continúo trabajando a la par de sus entrañables muñecos.
Últimamente la soledad me ha vuelto un hombre indestructible, con una mezcla de valentía e irresponsabilidad que asusta. El domingo último (porque también trabajo los domingos reemplazando a los de vigilancia y a los de limpieza) me tiré por la ventana del primer piso convencido que no podía lastimarme.
Y pude, caí encima del toldo del kiosco de abajo amortiguando un poco la caída y rebotando hasta quedar quieto sobre la tela, de la cual rodé mansamente cayendo ahora si, sobre una de esas bocas rojas de las cuales los bomberos enchufan sus mangueras.
Lloré. Pero por otras cosas.
Volví al trabajo. Ayer lunes me enteré que la Agrupación Lupas Calientes inició una investigación muy reveladora sobre los chocolates con poesías románticas que tanto se vendieron en el Día de los Enamorados.
Parece ser que los empleados de esta empresa, de la cual no voy a dar el nombre por razones judiciales, decidieron realizar una medida de fuerza por mejoras laborales. Bueno en realidad no se trató de una protesta generalizada de los empleados de la chocolatera, sino simplemente de los poetas contratados para escribir esas rimas dulces como el sabor de la golosina que hacen la delicia de las parejas.
Según este Rumor Alarmante, los poetas contratados decidieron boicotear a la empresa justamente el Día de los Enamorados, una fecha clave de ventas en el año para la marca.
Lo cierto es que en lugar de escribir los bellos y agraciados poemas de amor que tan bien hacen quedar a cualquiera que regale uno de esos chocolates, pusieron versos guarangos, racistas, mal educados, intrincados, devastadores y extraños.
La Agrupación Lupas Calientes recopiló cientos de denuncias y agregó en su informe algunos de los poemas denunciados, los cuales transcribimos a continuación.
Antes de leerlos hay que ponerse en situación. Imaginen a un joven que le entrega un chocolate con poesía a su novia confiado en que la golosina tendrá para ella palabras más sabias que las que él mismo podría decir.
Entonces ella lee en voz alta.
"Deberías aprender
a coger como mi ex novia
que pelaba zanahorias
con la lengua del revés."
"No te parto, no te parto
el salame contra el cuero
porque abajo están los huevos
esperando y esperando."
"Antes de tener un hijo
que se te parezca en algo
voy a la calle y me traigo
al primer perro que elijo."
"Con solo pensar ahora
una vida junto a vos
me quiero cortar las bolas
con un paquete de arroz."
"Ojalá que te atragantes
con este chocolatito
y te morís rapidito
así me voy de levante."
"Sos una estúpida y tonta
que me hacés pasar vergüenza
no sé si es que no te importa
o tu cabeza no piensa."
"Ayer te aposté a los naipes
y el Negro ganó por poco
andá sola y de mi parte
que te va a dar como un loco."
"A través de este poema
aprovecho a comentarte
que de ahora en adelante
cada cual por su vereda."
"No solamente sos fea
y además estás muy gorda
sino que también sos forra
vieja puta y conventillera."
"Ya que entramos en confianza
un consejo voy a dar
tratá, mi amor, de tapar
con la cartera la panza."
"Todo el mundo me lo dijo
pero yo tardé en creer
tenés más grasa que un guiso
hecho con rata de ayer."
"Y mi amor llegó hasta acá
en verdad nunca te quise
preguntale a tu papá
que hace mucho se lo dije."
Evidentemente la campaña fue un éxito para los poetas que llevaron a cabo este plan siniestro.
Miles de parejas se separaron repentinamente e incluso en medio de las discusiones generadas por la poesía del chocolate, aprovecharon la volada para decirse cosas horribles que tenían atragantadas desde hacía mucho.
La empresa echó a los poetas y los reemplazó por periodistas.
Sin embargo, más allá de todo el desastre provocado, hubo algo inesperado en este juego, y fue que los poetas dejaron como señal, un solo chocolate con una poesía hermosa, sensible y sentimental.
En medio de los miles y miles de envoltorios con groserías había solamente uno que hablaba de amor verdadero y de felicidad.
Dicen que cayó en manos de una joven pareja del barrio de Caballito, y que ella al leer el poema se sintió defraudada porque lo creyó un regalo cursi, ya que suponía que todos los chocolates decían cosas hermosas y sin sospechar que ellos eran la única excepción.
La mujer abandonó al hombre esa misma tarde y ambos fueron infelices el resto de sus vidas.
La Agrupación Maestros en el Desierto reconoció a ese chocolate con poesía como su golosina favorita y se mostró muy triste por toda esta situación. Finalmente respondieron con una de sus contundentes y cerradas frases maravillosas.
“Te dije todo lo que te quería decir, mientras te hablaba de otra cosa”
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Esos días fueron fabulosos. Nos levantábamos tarde con Morresi y ya su madre nos tenía listo el desayuno. Nos mandaba a lavar la cara, a peinarnos y a cepillarnos los dientes antes de sentarnos a la mesa. Nosotros nos reíamos y le hacíamos caso. Luego del café con leche y tostadas nos disponíamos a reparar algunas cosas en la casa, o a visitar parientes y amigos. Cerca del mediodía comenzábamos a preparar el asado con una picada previa. Después de comer dormíamos la siesta, más tarde tomábamos mate, conversábamos mucho con Doña Cata, a la tardecita nos íbamos al bar del Cabezón Sarantalabaya, que ahora se llama Elvis, y que resultó ser un gran tipo. De todos modos Morresi se mostraba enemistado con las mozas de lugar porque de cierta manera las acusaba de haber cambiado la historia del bar, como un modo piadoso de no culpar a su amigo de toda la vida, y dueño del local. Cuando regresábamos Catalina ya nos tenía preparada la cena, comíamos y mirábamos televisión los tres hasta que ella se iba a acostar, entonces nos trepábamos al techo de la casa con una botella de whisky a mirar las estrellas, a fumar, y a conversar hasta muy tarde.
La Navidad y el Año Nuevo nos encontró juntando a las dos familias, o sea: A Morresi y a su madre con mis tres hermanas, sus maridos, mis sobrinos y yo. Pasamos una fiesta en cada casa y el Superhéroe hizo las delicias de los más pequeños en las sobremesas con algunos trucos de magia que realmente sorprendieron también a los mayores, sobretodo cuando dobló un tenedor con la mirada.
Mis hermanas estaban encantadas con mi regreso a Uruguay después de un año de ausencia sin noticias. Punto por punto me preguntaban dónde había estado y yo les contaba solo las cosas que podían creerme.
En algún momento de la reunión me dijeron que María Constanza se había quedado muy preocupada con mi repentina huida de su casamiento y que durante todo el año las había llamado para preguntarles por mí, sin embargo ellas respondían que no tenían noticias mías, pero que estaban tranquilas porque yo me encontraba muy bien según les aseguraba mi sobrina y ahijada, Elenita, la única parecida a mí en la familia, y con la cual estamos misteriosamente unidos desde su nacimiento.
Por supuesto Elenita estuvo a mi lado durante aquellos días hermosos y sin que yo le dijera nada ella me preguntaba por los túneles fantasmas y por los Azules.
Morresi la oía desde lejos y nos sonreía.
El 31 de Enero festejamos mi cumpleaños que al mismo tiempo sirvió de despedida. Morresi organizó todo en secreto y hasta juntó amigos de mi infancia. A la hora del brindis tomó la palabra y le agradeció a la vida haberme conocido, porque desde entonces sentía que mi ayuda era fundamental para lograr lo que su corazón necesitaba sin saberlo desde hacía tantos años. Encontrar a su hija Valentina.
Todos lo aplaudieron, pero Catalina rompió en llanto al comprender que era la última noche.
Las cartas de la hija del Superhéroe a su abuela Catalina cambiaban de dirección constantemente en el remitente. La última decía “Pasaje sin Flores 2895 – Ciudad de Buenos Aires – Argentina”
Doña Cata se las dio todas a Morresi quien las leyó y releyó muchísimas noches. Luego me pidió que yo también las leyera para ver si lograba descubrir algo. Las cartas eran tristes, cada vez más tristes. Valentina le contaba a su abuela sobre la mala relación con su madre, el odio por su padre que las había abandonado y las ganas que tenía de verla. Sin embargo las últimas correspondencias se volvieron más abstractas y misteriosas, la muchacha escribía sobre un secreto muy importante y ya no nombraba ni su madre, ni a su padre.
La última de todas contenía solo un texto corto que anunciaba una despedida por mucho tiempo y sobre el final lamentaba por primera vez en su vida no tener a su padre cerca.
Morresi lloraba cada vez que leía esa carta.
Nos despedimos de Catalina a la mañana siguiente, juntamos dinero que nos prestaron ambas familias y nos subimos al autobús con destino a Buenos Aires sin la menor idea de lo que nos esperaba.
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Los días de soledad me están volviendo loco. Primero comencé a monologar con mi propio reflejo en las ventanas y vidrios de los escritorios, luego me puse a hablar con los objetos. Fingía voces y me contestaba, les daba una personalidad distinta a cada uno, por ejemplo la abrochadora gritaba.
Siempre quise ser un hombre solitario, y siempre fui un hombre que necesita estar acompañado.
La pura verdad es que extraño mucho a mis compañeros y ya el silencio constante en las oficinas desoladas me está matando.
Menos mal que en estos días tuve una idea maravillosa, armé muñecos y reemplacé a todos mis colegas de trabajo, que están de vacaciones hasta fines de febrero, con unas réplicas de buenas intenciones y mala terminación.
Usé de todo: Ventiladores de pié, percheros, algunos maniquíes, escaleras bajas, palos de escobas, mueblecitos, esculturas, dispensadores de agua, en fin, todo lo que se pudiera mover y tuviera la altura de un ser humano era bienvenido.
A estos objetos los vestí con ropas que traje de casa y otras que conseguí en el vestidor de la misma redacción. Les dibujé sus rostros más o menos como los recordaba sobre hojas que saqué de la fotocopiadora, luego los acomodé en los puestos que trabaja cada uno, les puse lentes, sombreros, cigarrillos en las bocas, les serví café, les encendí sus computadoras, les prendí las radios, llamé a sus teléfonos internos y me puse a conversar con ellos.
Es más, ayer me retó uno porque el café estaba frío.
Mientras tanto continúan llegando Rumores Alarmantes los cuales trato de publicar en los ratos libres que me quedan de tanto charlar con mis criaturas.
En este caso proviene de la Indispensable Agrupación Tele Viento dedicada al mundo del espectáculo quienes anuncian que un conocido magnate de la televisión vernácula habría adquirido los derechos para filmar en Argentina la segunda parte de la película Propuesta Indecente con actores locales.
A poco de investigar se supo que “Tiroteo” (así lo llamaremos al productor para no dar su verdadero nombre) en verdad no habría comprado los derechos sino que lo haría a través de un vacío legal que le permitiría filmar la secuela (con otro argumento y otros actores) agregándole un DOS al título original.
Desde entonces se lo ha visto correr por los pasillos de los canales buscando guionistas y actores que quieran participar de este ambicioso proyecto, y a continuación les adelantamos
LOS DIEZ POSIBLES ARGUMENTOS PARA PROPUESTA INDECENTE DOS
Trama 1
Julio de Gracia le ofrece la gerencia de una empresa de botiquines a Norma Aleandro a cambio de tener relaciones sexuales, y el marido de ésta (un desconocido y sorprendente Locomotora Castro) lo acepta de buenos modos y anuncia su divorcio frente a sus amigos en un Restó de Palermo.
Este argumento fue desechado cuando a Tiroteo le informaron que Julio de Gracia murió hace más de quince años.
Trama 2
Un gay brillante, extrovertido y conmovedor que se roba la película (interpretado por Luís Luque) quiere hacerse un trasplante de pene y le ofrece comprárselo por 280 pesos a un hombre pobre que vive en una villa y no tiene con qué alimentar a sus cuatro hijos (Florencia de la V).
“Me gusta, pero me da un poco de impresión… ¿cuánto tarda en volver a crecer cuando te lo cortan?” – preguntó Tiroteo al leer el guión.
Trama 3
Un ex militar represor con arresto domiciliario se enamora de otro ex militar represor con arresto domiciliario (“ah, como en Secreto en la Cabaña” – dijo Tiroteo ilusionado) y deciden preguntarle al juez de la causa si se pueden ir a vivir juntos.
Finalmente este proyecto mutó en una comedia musical veraniega titulada “Arresto domiciliario en compañía” con algunos cambios en la trama, por ejemplo en lugar de militares genocidas eran hombres con piernas quebradas que no se podían mover de la cama. La obra, lo más cerca que estuvo de la costa fue en Wilde, duró dos funciones y la crítica no se enteró.
Trama 4
Un hombre de negocios (Osvaldo Laport) contrata a una prostituta por un fin de semana (Lorena Paola, renovada y feliz de que se acuerden de ella) de la cual se enamora perdidamente y le ofrece 75 pesos por una mamada frente a su ex mujer a la cual quiere conmover.
“Es fuerte la cosa – dudó Tiroteo – pero me gusta, era hora de que el querido cine nacional tocara el tema del alcoholismo“
Trama 5
Una joven pareja (interpretada por Guido Kazka y Nacha Guevara) deciden cumplir una fantasía de los dos invitando a otro hombre a la cama (“que sea Edward Norton” – pidió Tiroteo, pero finalmente arreglaron con Iván Noble). En medio de una cabalgata sexual, Nacha muere de vieja, y los dos hombres deciden que Iván la reemplace disfrazado de ella el resto de su vida para que nadie descubra la muerte de la mujer.
“¿Nacha está viva y Julio de Gracia no? – se indignó Tiroteo"
Trama 6
El gobierno decide pagarle 450 pesos a la mujer que se ofrezca para engendrar un niño que será un arma biológica en sí mismo. La elegida (interpretada por una irreconocible y sorprendente Gabriela Sabatini) cuando tiene al bebé decide romper el contrato con el gobierno y escapar con la criatura en los brazos hacia la Provincia de San Juan en un Chevallier. Inmediatamente es perseguida por el mismísimo presidente de la Nación (interpretado por un renovado e increíble Juan José Camero) que acribilla al colectivo, mata a la tenista (porque hace de ella) y a su niño, quien al morir irradia un virus que mata a toda la humanidad.
“Me gusta el cine catástrofe, pero en lugar de que muera toda la humanidad me gustaría quedara un solo hombre vivo, para poder filmarlo recorriendo un mundo desolado en moto”
Se cambió el guión, y se sacó lo del gobierno, lo de la mujer y lo del arma biológica, quedó solo un hombre andando en moto por Buenos Aires (“que la haga Papo” pidió Tiroteo)
Trama 7
Una mujer (Jésica Cirio) se acerca a un hombre en un bar y le ofrece 45 pesos para que mate al marido. El hombre (Héctor Alterio) acepta el dinero pero antes le realiza el siguiente acertijo: “¿Puede esconderse todo a la vez?” Jésica comprende la paradoja y se pone a llorar. Alterio le devuelve el dinero y la consuela, en ese momento llega el marido y malinterpreta la situación creyendo que Alterio es el amante de su mujer y lo mata. Entonces Jésica presa de una ataque de nervios le dice a su marido para que entienda: “¿Puede esconderse todo a la vez?” y el marido loco y gritando ensangrentado le responde “No seas pelotuda, Jésica, siempre estás pelotudeando, carajo”
“Bien, suspenso psicológico, me encanta, me hace acordar a una vieja idea que tengo que es la de filmar a un tipo que lo matan con la indiferencia ¿eh? ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¿es bueno eh? es más, podríamos juntar los dos guiones y que el marido lo mate a Alterio con la indiferencia ¿que tul?”
Finalmente este guión quedó postergado indefinidamente, no saben cómo decírselo a Jésica que estaba muy ilusionada con aparecer vestida.
Trama 8
Un millonario refinado, maduro y seductor (el Gordo Casero) se enamora de una menor de edad (Virginia Lagos muy bien caracterizada) y le ofrece 120 pesos al padre de la niña para que se la entregue en matrimonio. El padre (un impactante Juan Palomino) le pide 150, pero arregla finalmente en 120. Todo marcha sobre ruedas (“ah, es una road movie” – se entusiasmó Tiroteo”) pero durante la luna de miel al gordo Casero lo mata la mafia japonesa y la niña se queda con toda su fortuna. Entonces Juan Palomino se ilusiona porque cree que su hija compartirá su dinero con él, pero no es así, la niña lo desprecia por haberla vendido y no le da ni un peso a su familia.
“Me encanta porque tiene mensaje, yo quiero hacer cine de mensaje, igual les voy a preguntar a los guionistas cuál es el mensaje porque no está muy claro, supongo que es: No vendas a tu hija a un millonario o El dinero no se puede comprar.”
Nunca se llegó a filmar porque los guionistas se negaron a decir cuál era el mensaje.
Trama 9
Los extraterrestres llegan a la Tierra y pronto se mimetizan con los humanos ya que son exactamente iguales. Pasan los años y nadie sabe quién es extraterrestre y quién es humano, entonces un científico loco (Tobías Blanco) que vive en Avellaneda, descubre que se los puede distinguir de una sola manera: Ahorcándolos. Mientras que los humanos mueren de asfixia los extraterrestres inexplicablemente no. Pronto la noticia recorre el mundo y la humanidad se comienza a ahorcar. Al cabo de unos pocos meses todos los humanos han muerto (él último se ahorca solo presa de una crisis de identidad) y los extraterrestres (que eran buena onda) se van del planeta porque extrañan el suyo.
“Amo la ciencia ficción, pero ¿cuál es la propuesta indecente en esta película? – preguntó confundido Tiroteo. No le quisieron decir.
Trama 10
Un camionero hosco y malhumorado (Adrián Suar) es asaltado en la ruta por dos mujeres (Nancy Duplaa y Araceli González). Mientras lo están amenazando con armas de fuego, Adrián comienza a hacerles chistes y demuestra ser un tipo entrañable. Ambas se enamoran de él y los tres se van a vivir a un piso en Martínez.
Tiroteo desechó este guión por tener una trama muy compleja, pero alguien lo resucitó y lo adaptó para la televisión y se convirtió en una divertida sitcom titulada “Adrián y sus tres camiones”
Tiroteo al ver el éxito pidió 200 pesos por los derechos, pero solo lo dejaron ver los ensayos.
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La Agrupación Maestros en el Desierto se reconoce admiradora del actor Robert Redford y no está a favor de una secuela de esa película sin su artista fetiche. Por eso respondieron con una de sus exactas frases célebres.
“El verdadero riesgo de vivir actuando es ser creíble”
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Pregunta final: ¿Alguien se acuerda en qué se gasta el millón de dólares es ese film?
Escrito por Karmelo Restelli 15 comentarios
Etiquetas: Tele Viento

Morresi me despertó a la mañana siguiente con el termo y el mate. Tenía puestas unas bermudas playeras antiguas y una camisa gastada. Era la primera vez que lo veía sin el traje de Superhéroe, parecía otro tipo.Todavía un poco dormido me incorporé en la cama y acepté el mate. Morresi me seguía hablando.
- Esta era mi habitación cuando yo era chico, sabés botija, acá dormí hasta los dieciocho que me fui a dar vueltas por ahí. Antes tenía un montón de fotos pegadas en las paredes de Danubio, del Charro Moreno, del Negro Jefe y también de algunas minas.
El Superhéroe se levantó y fue hasta una repisa para traerme un portarretratos donde se lo veía muy jovencito con una camiseta de fútbol puesta y una pelota en la mano. Estuvimos tomando unos mates mientras él seguía hablando.
- Esta casa la hizo mi viejo con mi abuelo antes de que yo naciera, después con mi papá levantamos una pieza más porque querían tener otro hijo, pero no tuvieron tiempo porque mi viejo se enfermó y nos quedó una pieza de más.
Al rato volvió Catalina.
- Les traje una facturitas para que desayunen – dijo desde el comedor – ¡Karmelo si te querés bañar te dejé unas toallas blancas en el baño, ropa limpia y además les compré un cepillo de dientes!
- Gracias, Catalina, no se hubiera molestado – le respondí mientras dejaba la cama.
Unos minutos después terminé de bañarme y desayunamos los tres juntos otra vez con la mesa llena de cosas.
La madre de Morresi nos contó que ella cuidaba a los chicos de los vecinos y que por eso tenía siempre a mano golosinas y galletitas. Nos dijo que era como la abuela de todos en la cuadra y que lo hacía más porque le gustaba que por el dinero.
Después de desayunar salimos con Morresi a recorrer el barrio haciendo tiempo para el asado del mediodía.
A poco de pisar las calles aparecieron los primeros vecinos a saludar. Todos se alegraban de ver a Morresi de vuelta y le preguntaban dónde había estado. Él les decía que había viajado mucho por el mundo pero casi nadie le creía porque suponían que todos estos años había estado preso.
Tampoco el Superhéroe hacía un gran esfuerzo por desmentirlos.
Fuimos hasta un bar que se encontraba a dos cuadras de la casa de Catalina porque Morresi estaba muy ansioso por encontrarse con un viejo amigo al que le decían el cabezón Sarantalabaya y que según me explicó era el hijo del dueño de ese bar.
Mientras nos acercábamos al lugar me empezó a contar la historia.
“¿Sabés las cosas que hicimos con el cabezón? Te morís, Karmelo, te morís, te morís acá parado. Mirá, le afanábamos la llave del bar al viejo y nos metíamos por atrás sin levantar las persianas. Ni prendíamos la luz, solo veíamos con la claridad que se filtraba por los ventiluces altos con los vidrios llenos de grasa que daban a la calle. Agarrábamos cada uno una botella de cualquier cosa, nos sentábamos en mesas distintas y nos poníamos a conversar sobre la vida como dos borrachos que no se conocían. A veces pasábamos varias horas chupando y terminábamos hechos pelota en el suelo del bar y nos encontraba el viejo que venía a abrir y nos cagaba a patadas. Era muy divertido, otras veces traíamos minas del Santa Clara y armábamos fiestas con los mellizos Adesky en el bar cerrado. Entonces el cabezón Sarantalabaya, que era un san puta, se paraba del otro lado de la barra y les daba tragos a las minas a cambio de besos. Una vez nos empezaron a patear la persiana a los gritos, era el padre de una de las pibas al que le habían dicho que nosotros hacíamos orgías en el bar cerrado. Estaba como loco el viejo, hacía fuerza para levantar la persiana que pesaba como doscientos kilos mientras llamaba a la hija a los gritos. Llegó la policía con la sirena prendida, se amontonó gente y cuando nosotros quisimos escapar por atrás nos agarró el padre del cabezón. Era lo peor que nos podía pasar. Sin embargo en medio del quilombo el viejo nos miró a los ojos y nos dijo que si prometíamos nunca más meternos en el bar él nos iba a ayudar a escapar. Obviamente le dijimos que si, y entonces el viejo del cabezón nos hizo esconder en la bodega que estaba en el sótano y abrió la cortina con cara de dormido. Ahí nomás entraron el padre de la piba, la cana y los vecinos. No podían creer que no estuviéramos ahí. Al final de cuentas el padre del cabezón Sarantalabaya los echó a todos a los gritos diciendo que su bar era un lugar decente y que no le gustaba que le patearan el boliche, porque la próxima vez él mismo les iba a ir a patear las puertas de la casa o de la comisaría. Al final se fueron todos y nos hizo salir. Le agradecimos lo que había hecho por nosotros y escapamos todos por atrás, cada uno para su casa. No habían pasado tres días que con el cabezón le abrimos de nuevo el bar y nos bajamos dos botellas de ginebra con maníes. Estábamos tan borrachos que lo único que se nos ocurrió para evitar que el padre nos descubriera, fue abrir nosotros mismos el bar y atender a la gente. Mirá si estaríamos en pedo, que ahí nomás lo abrimos y empezaron a entrar los parroquianos. Nosotros los atendíamos borrachísimos y les cobrábamos cualquier cosa, todo nos daba mucha risa. Cuando llegó el padre del cabezón y vio la situación no tuvo mejor idea que decirle a su hijo que desde ese momento tendría que abrir el bar todos los días. El cabezón Sarantalabaya en ese momento aceptó feliz y no sé si alguna vez se arrepintió, pero a las pocas semanas dejó el colegio y el resto de su vida continuó atendiendo el bar.”
Ya cuando estuvimos en la puerta del local pude notar en la cara de Morresi que los cambios no eran lo que él esperaba. En lugar del viejo bar para borrachos con persianas pesadas y ventiluces llenos de grasa que él recordaba, había un café moderno, con espejos por todas partes y un gran cartel en tres dimensiones que decía Memphis Pub. Además había computadoras pintadas, cuadros grandes y esculturas extrañas diseminadas en ese ambiente sin paredes atendido por unas mozas jóvenes y preciosas. Eran cerca de las once de la mañana y estaba abierto. Morresi indignado miraba para todos lados buscando al cabezón.
Pero habían pasado demasiados almanaques.
Una de las mozas se nos acercó y nos preguntó si queríamos mesa para comer o para desayunar. Morresi no podía ni hablar de la bronca por lo tanto yo decidí tomar la palabra.
- Mire señorita, estamos buscando al señor Cabezón Sarantalabaya
La moza nos miró con mucha extrañeza pero nos respondió.
- Miren, Elvis viene solo a la noche, a esta hora no lo encuentra ni Dios, si quieren le puedo dejar un mensaje y las chicas del turno vespertino se lo dan.
- ¿Elvis? ¿El cabezón se hace llamar Elvis? - Morresi no quería ni escucharla y comenzó a caminar por el pub hasta llegar a la puerta del sótano donde estaba la antigua bodega en la que alguna vez se habían escondido. Ahora una delicada cadena roja impedía el paso hacia una escalera caracol que descendía.
- ¡Señor! No está habilitado el Channel Vip hasta la noche – le anunció la moza alzando la voz – si quiere una reserva se la puedo hacer.
Morresi la miró con muchas cosas para decirle, pero no dijo ni una palabra y se encaminó desahuciado hasta la puerta de salida del local, yo le agradecí a la muchacha y me fui detrás de él.
El Superhéroe pensaba en voz alta:
- Nos tendría que haber matado aquella vez el padre de la mina, botija, nos tendría que haber matado.
Escrito por Karmelo Restelli 3 comentarios
Etiquetas: Las Vacaciones de Restelli
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